Consejos judíos establecidos por orden de los alemanes en las
comunidades judías de Europa ocupada por los nazis. Tenían la función de
implementar las políticas nazis en sus comunidades. A menudo se
encontraron forzosamente ante un difícil equilibrio: por un lado, sentían la responsabilidad de ayudar en
todo lo posible a sus hermanos; por el otro, debían cumplir las órdenes de las
autoridades nazis, que habitualmente los perjudicaban. Su papel es uno de los
aspectos más controvertidos del período del Holocausto. Los Judenrat no poseían una
estructura sistemática: en algunos casos eran responsables por una sola ciudad,
mientras que en otros un Judenrat o un cuerpo similar tenía autoridad sobre un
distrito o inclusive a veces, sobre un país entero, como en Alemania, Francia,
Bélgica, Holanda, Eslovaquia, Rumania y el Protectorado de Bohemia y Moravia.
Los primeros Judenrat fueron establecidos en Polonia ocupada en el otoño de
1939, pocas semanas después de que estallara la Segunda Guerra Mundial, por una
orden del jefe de la Gestapo, Reinhard Heydrich, implementada por el gobernador
del Generalgouvernement, Hans Frank. Debían integrarlos “personas influyentes y rabinos”.
Frank ordenó que en las zonas con
menos de 10.000 judíos el Judenrat contara con 12 miembros, mientras que en los
pueblos y ciudades más grandes tendría 24 integrantes. Los consejos debían ser
elegidos por la población local, y el Judenrat a su vez elegiría a su
presidente y vicepresidente; los alemanes debían aprobar dichas designaciones.
En algunos casos, los activistas judíos se negaron a participar en los Judenräte, ya que sospechaban, acertadamente,
que los alemanes los utilizarían en contra de los propios judíos. Sin embargo,
en general, los dirigentes judíos se incorporaron a los Judenrat.
Los nazis les exigían poner en
práctica diversas medidas administrativas y económicas que eran perjudiciales
para los judíos. En la mayoría de los casos, los Judenrat trataron de demorar o
aliviar las medidas. Algunos integrantes de los consejos creían que si se
accedía a las demandas, los alemanes verían cuán productivos podían ser los
judíos y moderarían sus ataques. En algunos pocos casos, los miembros de los
Judenrat se aprovecharon de sus posiciones de privilegio en beneficio personal,
lo que generó animosidad y críticas por parte de las colectividades judías.
Los Judenrat estaban encargados
de transferir a los judíos desde sus hogares a los guetos, de mantener el
orden y
de impedir el contrabando. Además, eran responsables de la distribución de las
míseras raciones de comida suministradas por los alemanes. En algunos casos,
intentaron aliviar el hambre mediante la obtención ilegal de alimentos.
También establecieron organizaciones de ayuda mutua, hospitales, clínicas
médicas y orfanatos. A partir de 1940 recibieron la orden de proporcionar mano
de obra para trabajos forzados. En la mayoría de los casos los consejos
accedieron a las demandas alemanas, lo que nuevamente generó tensión en las
comunidades. Cuando los nazis se embarcaron en
la “Solución Final” – la aniquilación del judaísmo europeo – exigieron a muchos
de los Judenrat listas de judíos para deportarlos a los campos de exterminio.
Cada consejo debía resolver si accedía a las demandas alemanas y en qué medida.
La mayoría procuró impedir o al menos postergar el proceso de deportación.
Algunos recurrieron al “salvamento por trabajo”, intentando demostrar que el
trabajo judío era esencial para la economía de guerra y que los alemanes no
podían darse el lujo de exterminarlos en masa. Otros dirigentes de los
Judenrat
resolvieron sacrificar a una parte de la colectividad para salvar a otra – como
quien amputa una mano para salvar al resto del cuerpo. Esta práctica provocó
severas críticas y controversias, tanto durante la guerra como después de ella.
En numerosos casos los integrantes de los Judenrat planificaron y tomaron parte
en la resistencia armada contra los nazis.
Zadoff, Efraim (Ed.), SHOA - Enciclopedia del Holocausto,
Yad Vashem y E.D.Z. Nativ Ediciones, Jerusalen 2004. Basado en: Rozett, Robert & Shmuel Spector (Ed.),
Encyclopedia of the Holocaust, Yad Vashem and Facts On File, Inc., Jerusalem Publishing House Ltd, 2000