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Movimiento político alemán liderado por Adolf Hitler. La noción
de combinar los conceptos “nacional” y “socialista” se hizo popular en Alemania
antes de la Primera Guerra Mundial. En 1919 fue fundado en Munich un partido político
antisemita de derecha denominado Partido Alemán de los Trabajadores (Deutsche
Arbeiterpartei), de
ideología “nacional-social”. En 1920 el partido agregó a su nombre el término
“Nacional-Socialista”, y así se transformó en el Partido Nacional-Socialista
Alemán de los Trabajadores (Nationalsozialistische Deutsche Arbeiterpartei, NSDAP o Partido Nazi). Un año después
Adolf Hitler, que comenzó como orador del partido, se convirtió en su líder
indiscutido o Führer. La ideología nacional-socialista fue un producto
de teorías políticas anteriores que también habían dado origen al fascismo – un
movimiento político difundido en Italia algunos años antes que los nazis
llegaran al poder en Alemania. El nazismo combinó las ideas del antisemitismo
racial (los judíos son inferiores en virtud de su raza o conformación
genética), del darwinismo social (ciertos individuos o grupos étnicos son
dominantes debido a su inherente superioridad genética) y del Lebensraum (la noción de que los alemanes
necesitaban un mayor “espacio vital”, o sea más territorio, especialmente en
Europa oriental). El nazismo también abrazó un antibolchevismo total, y exigió
venganza contra aquellos, especialmente judíos que, supuestamente, habían
asestado a Alemania una “puñalada por la espalda” (Dolchstoss, es decir, habían “traicionado” a
Alemania durante la Primera Guerra Mundial y provocado su derrota.
Durante sus primeros tres años de existencia el
Partido Nazi actuó principalmente en Baviera. Sus integrantes lograron atraer
nuevos miembros mediante una propaganda que apelaba a las emociones y a la
violencia. El 8-9 de noviembre de 1923 Hitler intentó, sin éxito, apoderarse por
la fuerza del gobierno de Baviera; el partido fue declarado ilegal e Hitler
encarcelado. Durante sus nueve meses en prisión, escribió la mayor parte de Mein Kampf (Mi lucha), un libro que muy pronto se
convertiría en la “biblia” del Nacional Socialismo, en la que incluyó la
supuesta historia de su vida y sus declaraciones públicas respecto a la
ideología nazi. Al salir en libertad remozó al Partido Nazi, que rápidamente se
difundió por Alemania occidental y septentrional. El nazismo atrajo a
un creciente número de alemanes de todos los sectores, debido a que el
estado de humillación social y económica generado en el país por la Primera
Guerra Mundial se vio agravado a consecuencia de la Gran Depresión (la
crisis financiera mundial de fines de los años ’20). Algunos veían en los
nazis una fuerza joven, dinámica y militante que podía resolver los
problemas sociales y económicos del país. Otros compartían su ideología
antisemita y anticomunista. Algunos se identificaban con su llamamiento a un
cambio violento y revolucionario, y otros se sentían atraídos por la visión
nazi de una sociedad superior en la cual cada alemán “ario” de sangre pura
tendría su lugar. Los adherentes al partido incluían una
amplia gama: ex combatientes desempleados, miembros de la clase media baja, y
también elementos moderados de los movimientos de la Juventud Conservadora y
del Socialismo Cristiano. Hitler se transformó en un objeto de culto para los
seguidores del nazismo: como Führer, que significaba simplemente ‘líder’, era percibido como el alemán
perfecto que no podía hacer nada malo. Para 1932 el Partido Nazi se jactaba de poseer
800.000 afiliados y 14 millones de votantes. De las elecciones de 1932 y 1933
emergió como el partido más grande de Alemania, a pesar de que nunca obtuvo una
mayoría absoluta en una elección democrática. Tras haberse negado durante meses
a incorporarlo al gobierno, en enero de 1933, el presidente Paul von Hindenburg
nombró a Hitler primer ministro de una coalición gubernamental. Durante el primer año en el gobierno, Hitler y
los nazis se consagraron a concentrar en sus manos un poder absoluto y
autoritario. Hacia el verano de 1934 Hitler había eliminado a sus enemigos
dentro del partido, tales como Ernst Röhm, jefe de las SA. Ese mismo año murió
Von Hindenburg e Hitler se convirtió también en presidente. Pocos meses después
promulgó una ley que le otorgaba poderes absolutos sobre toda Alemania.
Los nazis eliminaron la línea divisoria entre su propio partido y las
instituciones del Estado. Aplastaron cualquier intento de oposición enviando a
sus adversarios a campos de concentración establecidos para ese fin. Aun los
alemanes que no eran adeptos fervientes del nazismo fingían serlo en público,
para evitarse problemas con el gobierno. Una vez que los nazis consolidaron su poder
inicial en 1933 y 1934, hubo cuatro años de relativa calma, en los que el
gobierno logró mejorar la situación económica y bajar sustancialmente la tasa
de desempleo, y comenzó a revitalizar las fuerzas armadas. Mucho de lo que
numerosos alemanes ansiaban se había hecho realidad: Alemania ya no era un
paria aislado y la economía estaba creciendo.
Sin embargo, los proyectos de Hitler eran mucho
más ambiciosos: quería conquistar buena parte de Europa para el Imperio Alemán,
al que denominaba Tercer Reich. En marzo de 1938 el ejército alemán entró en
Austria y la anexó a Alemania, en una acción conocida como Anschluss. En octubre de 1938 Hitler ocupó la
región de los Sudetes en Checoslovaquia. Ya entonces se autodenominaba Führer del “Gran Reich Alemán”. Pero esto no
lo satisfacía. El nacional-socialismo se radicalizó aún más, y ello se
evidenció en la violencia desatada contra los judíos de Alemania y Austria en
el pogrom del 9-10 de noviembre de 1938 (Kristallnacht- Noche de los Cristales), exactamente 15 años
después del día en que Hitler había intentado derrocar al gobierno de Baviera.
Este nuevo extremismo también podía apreciarse en las actividades violentas de
las sub-organizaciones del Partido Nazi, como las SS. Hitler desencadenó la Segunda Guerra Mundial en
septiembre de 1939, como un instrumento para lograr el sueño
nacional-socialista de una Europa dominada por Alemania, en la cual
prevalecería un nuevo orden racial. Sin embargo, en 1943 esos sueños comenzaron
a derrumbarse, cuando la guerra se inclinó a favor de los Aliados. El régimen
nazi llegó a su final cuando Hitler se suicidó en abril de 1945. |