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Alegaciones según las cuales el exterminio
masivo de los judíos a manos de los nazis nunca ocurrió; el número de víctimas
judías ha sido notoriamente exagerado; el Holocausto no fue sistemático ni el
resultado de una política oficial. Estas absurdas afirmaciones han sido
efectuadas por nazis, neo-nazis, pseudo-historiadores autodenominados
“revisionistas” y por quienes, debido a su falta de cultura o información, no
quieren o no pueden creer que tamaña atrocidad haya sido posible.
La negación del Holocausto fue intentada incluso antes de que
finalizara la Segunda Guerra Mundial, a pesar de las obvias evidencias. Los
nazis utilizaron eufemismos tales como “Solución Final” y “tratamiento
especial” para ocultar ante el mundo sus actividades criminales. Durante los
dos últimos años de la guerra, unidades Sonderkommando pusieron en práctica un programa
secreto denominado Aktion 1005, consistente
en exhumar los cadáveres de fosas comunes e incinerarlos, con el propósito de
ocultar las pruebas del exterminio. Actualmente, 60 años después de cometidos los crímenes, todavía
existen quienes niegan completamente el Holocausto o insisten en que sus
dimensiones fueron menores. Los “historiadores revisionistas” y otros
pseudo-estudiosos están activos en muchas partes del mundo. En 1978 un grupo
que alega ser académico creó en California el Instituto para la Revisión
Histórica, el cual publica el Journal of Historical
Review y realiza
conferencias internacionales. El francés Paul Rassinier, uno de los fundadores de la escuela
“revisionista”, afirmó que durante la Segunda Guerra Mundial murieron sólo
entre 500.000 y un millón de judíos, la mayoría de ellos debido a sus malas
condiciones físicas y en forma gradual – y no sistemáticamente exterminados por
los nazis. Rassinier también sostuvo que había encontrado a los millones de
judíos que desaparecieron de Europa: los numerosos judíos que emigraron a
Israel desde el norte de África antes y después de su independencia en 1948 no
eran todos realmente norafricanos nativos, sino judíos que habían huido de
Europa antes y durante la guerra. Arthur R. Butz, un “revisionista”
norteamericano, afirma que sólo desaparecieron en la guerra 350.000 judíos, e
inclusive sostiene que algunos de ellos en realidad no han desaparecido sino que
han perdido el contacto con sus familias, mientras que sólo alrededor de 200.000
fueron ejecutados por los alemanes durante la guerra. Butz también alega que
muchos judíos emigraron ilegalmente a Estados Unidos, cambiaron su identidad y
fueron absorbidos por la sociedad norteamericana sin dejar rastros de su vida
anterior. Además, afirma que la cifra de “seis millones” fue inventada por los
sionistas, y que Yad Vashem sólo puede exhibir tres millones de
nombres de víctimas del Holocausto. Los “revisionistas” sostienen que los diarios personales, los
testimonios y las fotografías del Holocausto no son fidedignos y están llenos
de mentiras. Algunos negacionistas señalan que los nazis no pudieron haber
incinerado a tantas personas tan rápidamente, ni que haya sido posible usar regularmente
el gas Zyklon B de manera tan efectiva en un mismo lugar. Con el advenimiento
de Internet, los negadores del Holocausto incorporaron ese medio para diseminar
sus mensajes de odio. Muchos portales creados por ellos o por grupos semejantes
como los supremacistas blancos, ofrecen su versión falseada de los hechos.
Se han adoptado importantes pasos para combatir esta desinformación. En
algunos países se ha declarado ilegal la negación del Holocausto y los que incurren en ella son castigados por la ley. En el mundo se
han creado numerosos museos del Holocausto, y la educación sobre el tema ha
sido instituida en escuelas de muchos países – para asegurar que, a pesar de
los esfuerzos de negación, nunca más ello vuelva a ocurrir. (Ver también Juicio
Irving-Lipstadt).
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