Oposición activa de judíos sometidos al
dominio nazi, con el objeto de liberarse de dicho dominio o de contrarrestar o
amenguar sus efectos materiales, psicológicos y morales. La resistencia judía
durante el Holocausto adoptó diversas formas: organizada o espontánea,
individual o grupal, visible o clandestina. Hubo formas de resistencia judía
abierta y directa como las luchas armadas libradas por reclusos en guetos y
campos y por unidades partisanas en zonas urbanas y rurales. Otras formas más
modestas se proponían resistir al objetivo nazi de deshumanizar a los judíos,
de incontables maneras: desde mantenerse limpios en las terribles condiciones
de insalubridad existentes en los campos de concentración, hasta empeñarse en
rezar aun sabiendo que serían ejecutados si eran descubiertos. Todas las formas
de resistencia enfrentaban obstáculos insuperables, y su existencia fue en sí
misma heroica. La magnitud del desastre sufrido por el pueblo judío ha impedido
a menudo apreciar las verdaderas dimensiones de una resistencia ejercida aun en
ausencia de toda esperanza de verdadera salvación. Dentro de los guetos y los campos la
resistencia no armada contra los nazis estaba sumamente difundida y formaba
parte de la vida cotidiana. Para sobrevivir física, psicológica y moralmente,
los judíos enfrentaron las insoportables restricciones económicas y sociales de
los nazis contrabandeando alimentos, ropa y medicamentos, organizando
actividades culturales como periódicos, escuelas, teatros y orquestas y
manteniendo dentro de lo posible, la vida comunitaria y la asistencia mutua. Ello les
ayudó a mantener su dignidad, a pesar de los esfuerzos sistemáticos de los
nazis de deshumanizarlos, y contribuyó a elevar su moral frente a la
incertidumbre y la muerte. Los judíos denominaban a este intento de preservar
su humanidad “Kidush Hajaím”, que significa en hebreo “santificación de
la vida”. La resistencia judía combatiente, tanto las
actividades de salvamento como la lucha partisana, era organizada y llevada a
cabo por judíos solos o en cooperación con no-judíos. En Francia y Bélgica, los
niños fueron el foco especial de las acciones de salvamento, y heroínas como
Yvonne Nevejean-Feyerick salvaron a muchos ubicándolos con familias adoptivas o
instituciones. En Polonia, el Consejo de Ayuda a Judíos (Żegota) ocultó a miles de niños
judíos en hogares adoptivos, orfanatos públicos y conventos. En Europa oriental
numerosos judíos se incorporaron a unidades partisanas. En Europa occidental
muchos participaron en la resistencia francesa y belga; hubo judíos en la
resistencia griega y yugoslava en los Balcanes, y en la argelina en el norte de
África. Individuos y grupos se resistieron físicamente a los nazis
escapando a regiones más seguras. Más de 300.000 judíos polacos huyeron a la
Unión Soviética ante el avance nazi, mientras que decenas de miles de la región
occidental de la Unión Soviética lo hicieron hacia el este. Miles de judíos
lograron escapar del gueto de Varsovia al sector polaco de la ciudad y se
unieron a los que vivían ocultos en toda Polonia. Millares
huyeron de Eslovaquia a Hungría cuando comenzaron las deportaciones, y otros
miles escaparon de Hungría a Rumania cuando ese país fue a su vez ocupado por
los nazis. Los movimientos juveniles judíos contribuyeron a planear la huida de
judíos de Francia a España, y de Francia e Italia a Suiza. A pesar de las condiciones prácticamente
insostenibles, hubo muchos casos de lucha judía armada durante el Holocausto.
Los reclusos de los diferentes guetos y campos casi no tenían contacto entre
sí, no contaban con ayuda exterior, estaban físicamente debilitados, disponían
de escaso armamento y casi ningún entrenamiento de combate, y se enfrentaban
contra una maquinaria bélica de inusitada potencia. En muchos casos se
resistieron también a las políticas de los Judenräte, que a veces consideraron
que la cooperación con los nazis lograría salvar judíos. La mayoría de los
combatientes sabía que no tenían oportunidades reales de derrotar a sus
opresores, pero sin embargo lucharon con todas sus fuerzas. Su objetivo era
mostrar al mundo que no aceptaban pasivamente su destino y defender el honor
judío: Resistieron por la resistencia misma. En alrededor de 100 guetos de Polonia,
Lituania, Bielorrusia y Ucrania se formaron organizaciones clandestinas con el
propósito de generar levantamientos armados o romper por la fuerza el cerco del
gueto y unirse a los partisanos. En algunos casos las rebeliones fueron
espontáneas; pero por lo general las acciones de resistencia fueron planeadas
para coincidir con las fechas destinadas por los nazis a las deportaciones a
campos de exterminio. El más famoso fue el Levantamiento del Gueto de Varsovia.
Los nazis entraron al gueto el 19 de abril de 1943 para reiniciar las
deportaciones. Los judíos, liderados por la Organización Judía Combatiente de
Varsovia, presentaron combate y lograron frenar el avance alemán. Entre los
judíos combatientes hubo decenas de sobrevivientes que lograron escapar y unirse a
los partisanos, entre ellos miembros de la Unión Militar Judía de Varsovia. También se produjeron levantamientos
armados en muchos otros guetos. En Cracovia la resistencia judía llegó a la
conclusión que no tenían ninguna posibilidad dentro del gueto y trasladaron la
lucha al sector “ario” de la ciudad, donde lanzaron ataques contra los nazis.
En Vilna los judíos que formaron la Organización Partisana Unida no se
contentaron con una resistencia local e intentaron, en vano, que los judíos de
toda Europa oriental se sumasen a la lucha. En Kovno los miembros de la
resistencia judía procuraron conectarse con los partisanos. En Bialystok el
levantamiento fracasó, el plan de fuga para unirse a los partisanos se frustró
y los combatientes fueron ejecutados. La resistencia física dentro de los campos
contradecía toda lógica: los judíos no disponían de armas, se hallaban a merced
de sus guardianes, estaban hambrientos, exhaustos y enfermos, y sabían que si
una persona se resistía, muchos otros serían castigados. A pesar de ello, se
produjeron revueltas en una serie de campos, entre ellos Treblinka, Sobibor,
Auschwitz-Birkenau. En este último, miembros de los Sonderkommando lograron matar a algunos
integrantes de las SS e incendiar un crematorio.
Zadoff, Efraim (Ed.), SHOA - Enciclopedia del Holocausto,
Yad Vashem y E.D.Z. Nativ Ediciones, Jerusalen 2004. Basado en: Rozett, Robert & Shmuel Spector (Ed.),
Encyclopedia of the Holocaust, Yad Vashem and Facts On File, Inc., Jerusalem Publishing House Ltd, 2000