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Diplomático español que sirvió en Hungría entre junio y diciembre de
1944. Al ser conquistado el país por Alemania en marzo de 1944, los países
neutrales no reconocieron al nuevo gobierno presidido por Dome Sztojay, y
España sustituyó a su embajador por un encargado de negocios,
Ángel Sanz Briz, quien
llegó a Budapest a principios de junio de 1944. Ángel Sanz Briz mantuvo
continuamente informado a su ministerio en Madrid sobre el trato a los judíos y
la legislación antisemita. En agosto de 1944 mandó una copia de los Protocolos
de Auschwitz y describió los preparativos para asesinar al judaísmo húngaro.
Las comunidades judías de Tánger y Tetuán, en
las cuales cientos de judíos húngaros habían hallado refugio, se dirigieron el
22 de mayo de 1944 al Alto Comisario de España en Marruecos para que autorizara
la entrada en Tánger de 500 niños huérfanos, acompañados por 70 adultos. El 20
de julio de 1944, Ángel Sanz Briz recibió instrucciones, junto con las
autoridades de la Cruz Roja, de formar el grupo. Ángel Sanz Briz solicitó el
envío de los niños pero las autoridades alemanas dificultaron su traslado a
Tánger. Sin embargo las visas constituían de por sí una protección parcial, y
los 500 niños que las recibieron quedaron bajo la protección de la Cruz Roja y
de la legación española. Durante ese verano, las organizaciones judías
de Estados Unidos pidieron a los Aliados que tomaran medidas efectivas para
salvar judíos. Uno de estos pedidos se refería a 1.684 judíos de Budapest,
sobre cuya liberación estaba negociando con Adolf Eichmann el Comité de Ayuda y
Salvamento de Hungría. Cuando se autorizó su salida, esos refugiados
necesitaron obtener de inmediato visas para un país neutral. Ángel Sanz Briz transmitió a Madrid la súplica de los líderes del Comité de Budapest, Otto
Komoly y Rezso Kastner, de que España otorgase esas visas y el pedido fue
aceptado. La oposición alemana y los cambios en el frente de batalla occidental
hicieron que el convoy de refugiados fuera desviado a Bergen-Belsen y de allí a
Suiza. La localización de los 500 niños que debían ser enviados a Tánger y la
protección a 45 judíos que podían aducir ciudadanía española fueron las
primeras medidas que tomó Ángel Sanz Briz después del 15 de octubre de 1944,
fecha en que tomaron el poder Ferenc Szalasi y los fascistas húngaros del
movimiento Cruz de Flechas. La presión de los Aliados y los informes de Ángel
Sanz Briz desde Budapest hicieron que el ministerio español de Asuntos
Exteriores lo autorizara a ayudar a los judíos, tal como lo hacían los
diplomáticos de Suecia, Suiza, el Vaticano y Portugal. Ángel Sanz Briz utilizó
una disposición del gobierno nacionalista de Primo de Rivera (1923-1930), que
otorgaba la ciudadanía española a los judíos sefaradíes descendientes de los
que fueron expulsados de España en 1492, y obtuvo permiso para ampliar su
protección sobre ellos y gestionar su “repatriación”. Al parecer se trataba sólo de 300 personas, pero
una vez concedidos los permisos y haber comprobado que se podía proteger a
españoles que vivían en Hungría, amplió su protección a más de 2.000 personas.
Ángel Sanz Briz expidió pasaportes españoles ordinarios con una validez de tres
meses a 45 judíos españoles; 352 judíos recibieron pasaportes especiales y
otros 1.898 recibieron “cartas de protección”. Para salvaguardar sus vidas,
Ángel Sanz Briz alquiló casas con dinero donado por judíos, y fijó letreros en
las mismas indicando que eran parte de la representación española y
que gozaban de
extraterritorialidad. Gracias a su amistad casual con un dirigente del partido
Cruz de Flechas que era gobernador de Budapest, consiguió mantener a salvo a
las casas y sus residentes. Ángel Sanz Briz consiguió salvar a 30 de sus protegidos de la marcha de la
muerte organizada por los nazis a fines de ese año, y los devolvió a Budapest.
El 17 de noviembre participó con otros representantes de estados neutrales en
una petición a Szálasi para que cesara la marcha y se ordenara el regreso de
los exiliados. Entre tanto, el ejército de la Unión Soviética había empezado a rodear
Budapest. A diferencia de los representantes de Suiza, Suecia y el Vaticano,
Ángel Sanz Briz temió por su seguridad. En diciembre, siguiendo instrucciones de
Madrid, viajó a Berna, Suiza, donde escribió su último informe.
El 18 de octubre de 1966, Ángel Sanz Briz fue
honrado por Yad Vashem como “Justo de las Naciones”. |